Allá donde hay escombros, quizás, te encuentres
lo que queda de voluntades que sin ti viven.
Búscame con la fuerza de un arrebato.
Traspasa la barrera del escrúpulo, de eras y un rostro.
Ahí estaré, esperando casi en muerte.
Cocinándome por ti y tu fragancia.
Insufriblemente adoleciendo, permaneciendo en esperanzas.
Ven, sin demora, desde la muerte.
Porque amo tus miradas muy de mañana.
Pero si llegas, ven combatica, como torrente. Ven como la muerte que no espera.
No te detengas. Arrasa. Erosiona. Porque así te quiero.
Ven con furibundo delirio.
Con coloso devaneo.
Ven con profuso apetito de caricias. De halagos.
Que sólo así te puedo tener.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario