¿Qué he de ser sino un hombre que te espera?
Entrañas que licuado se hacen en la demora de tu aliento entre ásperas sombras.
Sólo eso…
sábado, 26 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
Corre manecilla
I. Corre manecilla, y no seas cruel. Ahí, tan diminuta y delgada —te crees mucho en tu señorío de nuestros días— avanza y no juegues más.
II. Vamos manecilla, que la dictadura del tiempo ejerces tan vil.
Vamos tiempo, muestra compasiones por aquellos que se anhelan.
III. Ay, manecilla, te enalteces de ser quien dicta la estación, de ser quien constriñe las miradas de los que se desean. Cruel, qué cruel eres manecilla cruel.
IV. Y así sigues manecilla, tan soberbia, tan inmodestia en proceder con los que agonizamos por unos ojitos tiernos.
Vamos tiempo, danza.
II. Vamos manecilla, que la dictadura del tiempo ejerces tan vil.
Vamos tiempo, muestra compasiones por aquellos que se anhelan.
III. Ay, manecilla, te enalteces de ser quien dicta la estación, de ser quien constriñe las miradas de los que se desean. Cruel, qué cruel eres manecilla cruel.
IV. Y así sigues manecilla, tan soberbia, tan inmodestia en proceder con los que agonizamos por unos ojitos tiernos.
Vamos tiempo, danza.
jueves, 24 de marzo de 2011
Tus huesos sobre mi piel
Tus huesos sobre mi piel, así es como te quiero.
Quiero tenerte hasta las profundidades de la sima.
Tus pezones sobre pezones y pupilas dilatando voluntades.
Así te quiero queriendo el fuego que adhiere pasiones.
Labios sobre labios fundiendo pasados sucios por presentes eternos.
Así, deseando deseos.
Quiero tenerte hasta las profundidades de la sima.
Tus pezones sobre pezones y pupilas dilatando voluntades.
Así te quiero queriendo el fuego que adhiere pasiones.
Labios sobre labios fundiendo pasados sucios por presentes eternos.
Así, deseando deseos.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Ardiendo
Ardiendo como hierbas –así—, aquí, a mi lado, me haces falta tú.
Tú siempre, tú. Todos los días.
Tú siempre, tú. Todos los días.
martes, 22 de marzo de 2011
Allá donde hay escombros
Allá donde hay escombros, quizás, te encuentres
lo que queda de voluntades que sin ti viven.
Búscame con la fuerza de un arrebato.
Traspasa la barrera del escrúpulo, de eras y un rostro.
Ahí estaré, esperando casi en muerte.
Cocinándome por ti y tu fragancia.
Insufriblemente adoleciendo, permaneciendo en esperanzas.
Ven, sin demora, desde la muerte.
Porque amo tus miradas muy de mañana.
Pero si llegas, ven combatica, como torrente. Ven como la muerte que no espera.
No te detengas. Arrasa. Erosiona. Porque así te quiero.
Ven con furibundo delirio.
Con coloso devaneo.
Ven con profuso apetito de caricias. De halagos.
Que sólo así te puedo tener.
lo que queda de voluntades que sin ti viven.
Búscame con la fuerza de un arrebato.
Traspasa la barrera del escrúpulo, de eras y un rostro.
Ahí estaré, esperando casi en muerte.
Cocinándome por ti y tu fragancia.
Insufriblemente adoleciendo, permaneciendo en esperanzas.
Ven, sin demora, desde la muerte.
Porque amo tus miradas muy de mañana.
Pero si llegas, ven combatica, como torrente. Ven como la muerte que no espera.
No te detengas. Arrasa. Erosiona. Porque así te quiero.
Ven con furibundo delirio.
Con coloso devaneo.
Ven con profuso apetito de caricias. De halagos.
Que sólo así te puedo tener.
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