sábado, 2 de abril de 2011

Si te he de confesar

Si te he de confesar. Si palabras han de ser arrancadas de entrañas. Si tuviera que bajar de las montañas. Diría que las costas de Mercurio deben de sentirse mejor.

Si te fuera a decir la verdad, amor. Si dejara de engañarme. Si no hay rincón a dónde huir. Diría que el arsénico sabría mejor que tus palabras.

Deja que éste animal se vaya. Pónle ya a dormir, la pobre bestia.

Porque ahora la muerte tiene más seducción que saberte en sus brazos y la copiosa impotencia que acongoja cada mañana.

¿Y a dónde corro, amor? ¿A cuáles sombras? ¿Quién podría querer los añicos que dejaste?

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